Tras un accidente automovilístico, la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor prevé la compensación económica de las víctimas. Tales estatutos están contemplados en el Sistema de valoración de daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación y se conoce como “Baremo”.

Perjuicio patrimonial, perjuicios particulares y perjuicio personal básico son categorías señaladas en la legislación. De allí se derivan otras aun más concretas como decesos, lesiones temporales y secuelas o lesiones permanentes.

La justa valoración de la indemnización, supone el correcto manejo de los criterios y parámetros usados para evaluar el accidente, pero también requiere de la tramitación adecuada en cuanto a pólizas de seguro e informes médicos.