La procedencia o no de un despido solo puede ser decretada por un juez. En cuanto al trabajador despedido, este solo puede solicitar ante la ley que el despido sea declarado ilegal o improcedente.

Para la declaratoria de improcedencia, será necesario que el afectado acredite incumplimiento contractual, insuficiencia de causas, omisión de comunicación escrita u otras razones que pongan en cuestión la legalidad del cese laboral.

En este contexto, el asesoramiento letrado, el conocimiento técnico y teórico de la normativa laboral y el manejo adecuado de la legislación serán claves para el procedimiento. En consecuencia, la interpretación jurídica del juez dependerá en gran medida del trabajo investigativo y argumental realizado por el abogado.