Los delitos se clasifican según su gravedad en: delitos graves, menos graves y leves. Los delitos leves son aquellos en los que se produce un perjuicio socialmente condenable pero que no poseen la suficiente entidad para derivar en una sanción grave. De este modo, los delitos leves son castigados con pequeñas penas, cuyo carácter puede ser catalogado como preventivo y aleccionador.

Amenazas, Agresiones, Lesiones, Incumplimiento de medidas en el ámbito familiar y hurtos de poco valor económico, son usualmente estipulados como delito leve. La función del abogado en este escenario será la de representación y defensa letrada en el juicio.